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El área metropolitana prepara un plan contra el calor para transformar calles, viviendas y equipamientos


Img El área metropolitana prepara un plan contra el calor para transformar calles, viviendas y equipamientos
Next Llobregat
15 Julio 2026
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Más sombra, vegetación, agua, refugios climáticos e itinerarios frescos centran una estrategia que priorizará los barrios y colectivos más vulnerables. La lucha contra las temperaturas extremas ha dejado de limitarse a la apertura puntual de piscinas o equipamientos climatizados durante las olas de calor. Los técnicos y las autoridades metropolitanas plantean transformar progresivamente calles, plazas, parques, patios escolares y viviendas para reducir la exposición de la población a un fenómeno que se intensifica en el entramado urbano de la metrópoli barcelonesa por el denominado efecto isla de calor.

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha reunido este martes a especialistas en cambio climático, salud, urbanismo y espacio público, además de representantes de los ayuntamientos, para analizar las medidas que ya se están aplicando y preparar una respuesta compartida. El objetivo final es avanzar hacia un plan metropolitano de calor que reúna los diagnósticos científicos, las herramientas disponibles y las actuaciones municipales, ahora todavía dispersas.
Gráfico que refleja la evolución de las muertes atribuibles por el calor intenso
Gráfico que refleja la evolución de las muertes atribuibles por el calor intenso

El riesgo de mortalidad se dispara a partir de 36,5 grados

La urgencia está respaldada por los datos. Un estudio del Institut Metròpoli ha analizado por primera vez la relación entre temperaturas y mortalidad en los 36 municipios metropolitanos durante el periodo comprendido entre 2002 y 2022. La investigación concluye que el riesgo permanece relativamente estable hasta temperaturas próximas a los 30 grados, aumenta claramente a partir de los 32 y se dispara por encima de los 36,5 grados. 

El año 2022 fue el episodio más crítico de la serie, con unas 1.060 muertes atribuibles al calor entre el 15 de mayo y el 15 de octubre, alrededor de una décima parte de todas las defunciones registradas durante ese periodo. El estudio también detecta una tendencia ascendente desde 2017 y confirma que la temporada de temperaturas intensas se alarga más allá de los meses tradicionalmente considerados estivales. 

«El calor extremo ya no es una amenaza de futuro: es una realidad que golpea cada verano nuestros barrios y, sobre todo, a las personas más vulnerables», ha advertido el consejero delegado de Acción Climática del AMB, Guille López. A su juicio, la adaptación es también una cuestión de justicia social porque «el código postal o la edad no pueden determinar quién sufre más las olas de calor».
Las mujeres son las más vulnerables al vivir más años
Las mujeres son las más vulnerables al vivir más años

Mujeres mayores y barrios vulnerables

El impacto no se reparte de manera homogénea. La mortalidad atribuible a las altas temperaturas es casi un 62% superior entre las mujeres, debido en buena parte a su mayor presencia en las edades más avanzadas. En 2022, unas 740 de las muertes estimadas correspondieron a personas de 85 años o más, aproximadamente el 70% del total.

También registran una mortalidad más elevada los residentes en zonas con viviendas antiguas, escasa infraestructura verde, rentas bajas, población envejecida o menor capacidad para refrigerar adecuadamente sus hogares. En las áreas con un índice de vulnerabilidad al cambio climático muy alto se superan las tres muertes por cada mil habitantes, frente a unas dos en los demás territorios. 

Ese diagnóstico obliga a priorizar los barrios más densos y con menos recursos, en lugar de distribuir las inversiones de forma uniforme. Los estudios incorporan variables como la antigüedad y el estado de los edificios, las horas de desconfort térmico, la cobertura vegetal, la densidad residencial, la pobreza energética, la presencia de personas mayores que viven solas y el nivel de renta o formación.
En Sant Feliu se presentó recientemente los planes de refugios climáticos en el área metropolitana
En Sant Feliu se presentó recientemente los planes de refugios climáticos en el área metropolitana

Toldos ahora y árboles para el futuro

Una de las actuaciones inmediatas consiste en aumentar la sombra en calles, plazas, zonas de juego y entornos escolares. El inventario presentado por el AMB ha analizado 103 intervenciones en 23 municipios. L’Hospitalet concentra 22 actuaciones, seguida de Esplugues, con nueve, mientras El Papiol, Pallejà, Sant Joan Despí y Torrelles suman siete cada uno.

La solución más utilizada combina elementos permanentes —como postes o estructuras metálicas— con cubiertas desmontables que pueden retirarse fuera de la temporada cálida. Este modelo representa el 57% de los casos estudiados. Las estructuras totalmente permanentes suponen el 17%, mientras las actuaciones basadas exclusivamente en vegetación y las soluciones híbridas de estructura y verde representan un 10% cada una. 
Imagen de una de las mesas de las jornadas sobre cómo combatir la climatología en el área metropolitana
Imagen de una de las mesas de las jornadas sobre cómo combatir la climatología en el área metropolitana

Rapidez para instalar toldos, velas textiles y pérgolas

Los técnicos defienden combinar intervenciones rápidas con transformaciones de largo recorrido. Los toldos, velas textiles y pérgolas pueden instalarse con relativa rapidez y ofrecen protección mientras crecen los árboles. La vegetación, sin embargo, aporta beneficios más amplios al refrescar mediante evapotranspiración, mejorar la biodiversidad, infiltrar agua y reducir la temperatura ambiental.

El problema es que no todos los espacios disponen de suelo suficiente. Las redes de servicios subterráneos, la estrechez de las aceras, el coste del mantenimiento y el tiempo necesario para que los árboles alcancen un porte adecuado explican que muchos municipios recurran inicialmente a sombra artificial. Casi todos los ayuntamientos consultados prevén ampliar estas actuaciones, especialmente en plazas, espacios verdes y patios escolares.
Efecto del calor en un patio escolar
Efecto del calor en un patio escolar

Calles diseñadas como itinerarios frescos

La estrategia metropolitana también plantea dejar de analizar únicamente espacios aislados y estudiar los desplazamientos cotidianos. El AMB ha desarrollado un índice de frescor e itinerarios caminables que valora la radiación solar, la cobertura arbórea, la presencia de vegetación, el espacio disponible para los peatones y la pendiente de cada tramo de calle.

A partir de estos datos, un buscador permitirá escoger no solo el camino más corto, sino también la ruta con mayor sombra y confort térmico. La herramienta conecta las viviendas con refugios climáticos, centros sanitarios, escuelas, guarderías, mercados, casales y centros de día. En su fase de estudio se generaron recorridos hacia 186 refugios y otros 1.015 equipamientos, dando mayor peso a las rutas que parten de zonas con una vulnerabilidad climática elevada. 

La modelización tiene en cuenta incluso la radiación que recibe el asfalto. Aunque una acera esté protegida, una calzada expuesta durante horas acumula y libera calor, elevando la temperatura del entorno. De ahí que las soluciones planteadas incluyan más arbolado, pavimentos menos absorbentes, reducción de superficies asfaltadas, plataformas únicas, espacios de estancia protegidos y reurbanizaciones integrales.
Los establecimientos comerciales también pueden adherirse como refugios climáticos, como éste de Sant Feliu de Llobregat
Los establecimientos comerciales también pueden adherirse como refugios climáticos, como éste de Sant Feliu de Llobregat

Una red de 319 refugios

Estas medidas se suman a la Red Metropolitana de Refugios Climáticos, que este verano ha alcanzado los 319 espacios y, por primera vez, llega a los 36 municipios del AMB. Incluye bibliotecas, centros cívicos, piscinas, parques y otros equipamientos interiores o exteriores con condiciones de confort. El 86,7% de la población metropolitana dispone actualmente de uno a menos de diez minutos a pie, porcentaje que alcanza el 95,4% entre los colectivos más vulnerables. 

Los parques tienen una función especialmente relevante. La red metropolitana está formada por 55 espacios repartidos en 35 municipios y ocupa más de tres millones de metros cuadrados. Además de ofrecer sombra, estos ámbitos actúan como infraestructura verde, regulan la temperatura, favorecen la biodiversidad y proporcionan lugares de descanso en unas ciudades densamente urbanizadas. 

Next Llobregat ya ha recogido otras soluciones planteadas por los investigadores, como las cubiertas blancas, capaces de reducir hasta 1,75 grados la temperatura diurna en las zonas más vulnerables, la naturalización de patios escolares, las azoteas verdes y la conexión de los parques con los barrios que disponen de menos vegetación. Estas medidas pueden aliviar el calor, aunque los científicos advierten de que no compensarán por sí solas el aumento previsto de las temperaturas si no se reducen también las emisiones.
 Imagen del público participante en las jornadas del AMB sobre los efectos urbanos del clima
Imagen del público participante en las jornadas del AMB sobre los efectos urbanos del clima

Viviendas, teleasistencia y acceso al agua

La adaptación deberá extenderse igualmente al interior de los edificios. El AMB plantea incorporar criterios térmicos en la construcción de vivienda pública, mejorar la ventilación cruzada y el aislamiento y acelerar la rehabilitación energética del parque residencial existente. El objetivo no es depender exclusivamente del aire acondicionado, especialmente en hogares que no pueden asumir el aumento de la factura eléctrica.

También se reforzarán las actuaciones sociales. El Servicio Local de Teleasistencia de la Diputación, que alcanza aproximadamente al 48% de las personas mayores de 80 años, realiza llamadas preventivas durante los episodios de calor e informa de la ubicación de los refugios más próximos. Los ayuntamientos reclaman además más fuentes y puntos de agua, una mejor adaptación de las escuelas y sistemas de seguimiento para personas que viven solas.

La climatización seguirá siendo necesaria, pero las autoridades advierten de que su extensión debe ir acompañada de energía renovable y asequible. De lo contrario, podría producirse una «maladaptación»: combatir la calor con un incremento del consumo eléctrico, las emisiones y la pobreza energética.

La respuesta que se perfila combina así soluciones verdes, urbanísticas, arquitectónicas, tecnológicas y sociales. Ya no se trata solo de reaccionar cuando llega una ola de calor, sino de rediseñar una metrópoli donde caminar, estudiar, vivir o envejecer no comporte un riesgo diferente según el barrio, la renta o la edad.
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