Viviendas, teleasistencia y acceso al agua
La adaptación deberá extenderse igualmente al interior de los edificios. El AMB plantea incorporar criterios térmicos en la construcción de vivienda pública, mejorar la ventilación cruzada y el aislamiento y acelerar la rehabilitación energética del parque residencial existente. El objetivo no es depender exclusivamente del aire acondicionado, especialmente en hogares que no pueden asumir el aumento de la factura eléctrica.
También se reforzarán las actuaciones sociales. El Servicio Local de Teleasistencia de la Diputación, que alcanza aproximadamente al 48% de las personas mayores de 80 años, realiza llamadas preventivas durante los episodios de calor e informa de la ubicación de los refugios más próximos. Los ayuntamientos reclaman además más fuentes y puntos de agua, una mejor adaptación de las escuelas y sistemas de seguimiento para personas que viven solas.
La climatización seguirá siendo necesaria, pero las autoridades advierten de que su extensión debe ir acompañada de energía renovable y asequible. De lo contrario, podría producirse una «maladaptación»: combatir la calor con un incremento del consumo eléctrico, las emisiones y la pobreza energética.
La respuesta que se perfila combina así soluciones verdes, urbanísticas, arquitectónicas, tecnológicas y sociales. Ya no se trata solo de reaccionar cuando llega una ola de calor, sino de rediseñar una metrópoli donde caminar, estudiar, vivir o envejecer no comporte un riesgo diferente según el barrio, la renta o la edad.