Desmadre laportista
Vaya por delante, desgraciadamente, que el desmadre laportista de Viladecans y de Can Rigalt son apenas una muestra inequívoca de su incapacidad para defender el patrimonio del Barça, un fenómeno inversamente proporcional a su creciente e imparable enriquecimiento personal que, además, coincide en la misma dimensión espacio-tiempo. Casualidades, seguramente.
Las memorias económicas del FC Barcelona demuestran que cogió las riendas del club, tras su aplastante victoria electoral del 7 de marzo de 2021, con 35 millones de fondos propios positivos y que hoy presenta un saldo de 152 millones en rojo consecuencia de sucesivos cierres contables con pérdidas acumuladas de 230 millones. Un déficit monstruoso e irrecuperable a pesar de haber vendido y anticipado activos -algunos hasta más allá del año 2050- a cambio de ingresar 1.157 millones netos cuyo destino no ha sido aclarado por Laporta y mucho menos por los tres auditores distintos que han firmado cuentas, alguna con salvedades que, igualmente, Laporta ha hecho aprobar en asamblea aun sabiendo que no reflejaban fehacientemente los estados financieros de la institución. La deuda ordinaria la ha triplicado en cinco años, hoy alcanza los 2.000 millones, al margen del Espai Barça que ya no forma parte de las cuentas consolidadas del club.
Por lo poco que se sabe, sin embargo, del préstamo autorizado por los socios de 1.500 millones para todo el proyecto, 200 millones se han empleado en rebajar deuda ordinaria (Goldman Sachs) y el resto se lo comerá Limak, la constructora turca que ganó la licitación falseando ser una UTE y siendo la peor y menos acreditada según el informe de los técnicos del club. Con suerte, si alcanza para la reforma del estadio, para el resto del Espai Barça, o sea los dos nuevos Palau Blaugrana, los equipamientos (hotel y oficinas) y la urbanización completa del entorno será necesario otro crédito de, por lo menos, 500 millones que añadir a los 3.000 que ya tiene que devolver del primero, contando intereses. Laporta, además, ha negociado una indecente reestructuración de esa deuda de forma que hasta 2032, cuando él ya no sea presidente, no se acomete la devolución del principal del préstamo. Hasta entonces, a cambio de un tipo de interés superior al 5% (hoy están de media a poco más del 3%) el Barça pagará 100 millones de intereses a razón de 100 millones anuales.
De forma resumida, esta es la desoladora realidad del Barça de Laporta que, no obstante, la mayoría de los medios oculta y que, al contrario, sostenida por un aparato imbatible de mentiras y de manipulación en las redes sociales, se niega y secuestra informativamente a los socios. La reciente presentación de un libro firmado por Laporta con el título ‘Així hem salvat el Barça’, por cierto, con un éxito incomparable de asistencia de VIPS, autoridades y ‘celebrities’ azulgrana, representa el paradigma moderno del más rancio y denostado manual del buen dictador, del ejercicio de imposición del relato, represión incluida, empleando los más sofisticados métodos de los regímenes totalitarios. En su caso, con ese toque franquista y personalizado que, por roce y mimetismo con su exsuegro Juan Echevarria y su cuñado, el facha, Alejandro Echevarria, le ha dado al día a día del club.