Comparación con la juventud actual
La llegada a Sant Joan Despí coincide con un momento en el que el movimiento vecinal y las organizaciones clandestinas comienzan a crear resistencias cotidianas contra la falta de derechos. Sánchez Medina encuentra en ese entorno un espacio de compromiso que transforma su vida. Recuerda cómo descubre a los jóvenes de Bandera Roja, estudiantes y trabajadores que se jugaban la libertad para reclamar igualdad y democracia. Aquella determinación le llevó a implicarse activamente en asambleas, reuniones y acciones que, según explica, eran tan modestas como decisivas.
Hoy observa a la juventud y la describe con una frase: “Los jóvenes no son gente desinteresada”. Reconoce que las formas de protesta han cambiado, que las redes sociales amplifican causas y discursos que antes requerían meses de organización, pero considera que también existe un riesgo de que sean efímeras. Señala que "la inmediatez no siempre ayuda a construir movimientos duraderos" y defiende que su generación aprendió a resistir con menos herramientas y más miedo. Sin embargo, dice que los jóvenes actuales tienen una sensibilidad social que admira, especialmente en temas como el feminismo o el cambio climático, y celebra que estén dispuestos a denunciar injusticias que antes quedaban invisibilidades.
Para ella, lo que ni ha cambiado es necesitar de compromiso. Insiste en que las conquistas sociales no están garantizadas y que la memoria de las luchas pasadas puede ayudar a las nuevas generaciones a entender el valor de los derechos que hoy se dan por supuestos. "No se trata de comparar quién luchó más, sino de no olvidar que nada es definitivo", afirma.