Warning: Undefined variable $pagina_actual_area in /var/www/html/nextllobregat/root/noticia.php on line 198

Warning: Trying to access array offset on null in /var/www/html/nextllobregat/root/noticia.php on line 198

Warning: Undefined variable $pagina_actual_area in /var/www/html/nextllobregat/root/noticia.php on line 198

Warning: Trying to access array offset on null in /var/www/html/nextllobregat/root/noticia.php on line 198
Conxita Sánchez Medina, activista vecinal, sindicalista y referente feminista en el Baix Llobregat: "Las conquistas sociales no son garantizadas: la memoria es lo único que nos protege de repetir errores" - Next LLobregat
-

Conxita Sánchez Medina, activista vecinal, sindicalista y referente feminista en el Baix Llobregat: "Las conquistas sociales no son garantizadas: la memoria es lo único que nos protege de repetir errores"


Img Conxita Sánchez Medina, activista vecinal, sindicalista y referente feminista en el Baix Llobregat:
Elsa Ríos Mesa
17 Enero 2026
Img Autor
Compartir Comparteix
Conxita Sánchez nació en Sevilla (1954) y llega a Sant Joan Despí el 4 de diciembre de 1971, con 17 años. Construida en plena dictadura, su conciencia social ya se encauzó al movimiento vecinal, sindical y feminista. por su participación e iniciativa en varias protestas de la época, luchando por el derecho de los trabajadores y la mujer. Justo por ese activismo, fue detenida en abril de 1974, un episodio duro que ella misma reconoce que no ha podido contar hasta hace pocos años, pero que la impulsa a implicarse aún más con el activismo. Ha sido concejala del Ayuntamiento de Sant Joan Despí y consejera comarcal del Baix Llobregat.

Actualmente, está vinculada al Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat (CECBLL), entidad de la que fue presidenta, ya proyectos de memoria democrática, consolidándose como una sénior que mantiene una presencia activos en la vida política.

Ahora, continúa su implicación

Conxita continúa hoy implicada en la vida cívica del Baix Llobregat, desde el CECBLL, donde participa en proyectos de memoria democrática e iniciativas culturales del territorio. Defiende que las personas mayores todavía tienen trabajo por hacer, y reivindica que los seniors aportan experiencia, perspectiva y una calma que considera imprescindible en un momento marcado por la crispación y la individualidad. Recuerda que "seguimos siendo muy activos y seguimos reivindicando nuestros derechos". Observa con preocupación cómo la falta de memoria se extiende entre generaciones más jóvenes e insiste en que recordar es una responsabilidad compartida. Por eso sigue activa: porque cree que la memoria es lo único que nos protege de repetir errores.

Infancia y migración

Su mirada crítica nace muy antes de llegar al Baix Llobregat. Sánchez Medina crece en Sevilla, en una familia trabajadora marcada por las restricciones del franquismo y por una infancia que, según explica, nada se cuestionaba, porque no se podía. El 4 de diciembre de 1971, un día gris y lluvioso, llega a Sant Joan Despí siguiendo un traslado laboral de su padre. La entrada en el barrio de Les Planes, aún por urbanizar y lleno de nuevas familias emigrantes, la expone de repente a un paisaje de precariedad y solidaridad. Aquel primer contacto con la periferia barcelonesa la hace más consciente de las desigualdades y de la necesidad de implicarse en lo que sucedía a su alrededor. El inicio en el mundo laboral, primero en el comercio y después en la fábrica, le muestra también la dureza de las condiciones de las mujeres trabajadoras.
Conxita Sánchez Medina con 20 años
Conxita Sánchez Medina con 20 años

Comparación con la juventud actual

La llegada a Sant Joan Despí coincide con un momento en el que el movimiento vecinal y las organizaciones clandestinas comienzan a crear resistencias cotidianas contra la falta de derechos. Sánchez Medina encuentra en ese entorno un espacio de compromiso que transforma su vida. Recuerda cómo descubre a los jóvenes de Bandera Roja, estudiantes y trabajadores que se jugaban la libertad para reclamar igualdad y democracia. Aquella determinación le llevó a implicarse activamente en asambleas, reuniones y acciones que, según explica, eran tan modestas como decisivas.

Hoy observa a la juventud y la describe con una frase: “Los jóvenes no son gente desinteresada”. Reconoce que las formas de protesta han cambiado, que las redes sociales amplifican causas y discursos que antes requerían meses de organización, pero considera que también existe un riesgo de que sean efímeras. Señala que "la inmediatez no siempre ayuda a construir movimientos duraderos" y defiende que su generación aprendió a resistir con menos herramientas y más miedo. Sin embargo, dice que los jóvenes actuales tienen una sensibilidad social que admira, especialmente en temas como el feminismo o el cambio climático, y celebra que estén dispuestos a denunciar injusticias que antes quedaban invisibilidades.

Para ella, lo que ni ha cambiado es necesitar de compromiso. Insiste en que las conquistas sociales no están garantizadas y que la memoria de las luchas pasadas puede ayudar a las nuevas generaciones a entender el valor de los derechos que hoy se dan por supuestos. "No se trata de comparar quién luchó más, sino de no olvidar que nada es definitivo", afirma.
Con el grupo de jóvenes estudiantes y trabajadores que se organizaban bajo el franquismo
Con el grupo de jóvenes estudiantes y trabajadores que se organizaban bajo el franquismo

Feminismo ayer y hoy

El feminismo se incorpora en la vida de Sánchez Medina a partir de las experiencias cotidianas que vive como trabajadora joven. Explica que, “me hice feminista en la fábrica” y en los espacios de militancia las mujeres asumen responsabilidades sin reconocimiento, y recuerda que la desigualdad era tan habitual que a menudo ni siquiera se verbalizaba. A través de las primeras vocalías de mujeres y de los encuentros que se organizaban (discretamente), descubre un espacio para compartir inquietudes que hasta entonces eran individuales. Aquellas reuniones discretas acaban convirtiéndose en un punto de partida para entender la importancia de una lucha que pronto se extiende en el tiempo.

Sánchez Medina reconoce que los avances han sido enormes, especialmente sobre los derechos civiles y visibilidad pública, pero remarca que todavía existen desigualdades estructurales que pesan sobre las mujeres, sobre todo en el ámbito laboral. Avisa que los progresos no son irreversibles y que el aumento de discursos anti y la violencia digital contra las mujeres jóvenes son señales de que hay que tomar en serio.

Sin embargo, valora la determinación de las nuevas generaciones y su capacidad de denunciar injusticias con rapidez y contundencia y que “los jóvenes tienen una sensibilidad social importante”. Considera que cada generación ha encontrado sus herramientas y el feminismo es una lucha compartida. Por eso defiende el papel de las mujeres mayores como referentes y como transmisoras de experiencias. “Las victorias actuales vienen de batallas que mucha gente empezó en silencio”, señala.
Conxita Sánchez Medina cuando fue detenida
Conxita Sánchez Medina cuando fue detenida

Papel de los seniors

Sánchez Medina defiende que la vejez no es un espacio de retirada, sino una etapa desde la que seguir aportando experiencia y criterio. Reivindica que las personas mayores han tenido un papel decisivo en la transformación social del Baix Llobregat y que todavía hoy pueden desempeñar una función esencial en la vida colectiva. Recuerda que, pese a la jubilación, "seguimos siendo muy activos y seguimos reivindicando nuestros derechos", una idea que repite cuando habla de la importancia de mantener viva la participación cívica.

Considera que el conocimiento de su generación es una herramienta que no debe infravalorarse. “Tenemos un potencial… cada vez seremos más”, dice, y con ello se refiere al valor acumulado de sus experiencias (migración, movimiento vecinal, sindicalismo y luchas sociales) que, según ella, dan a los seniors una perspectiva útil para ayudar a los jóvenes a interpretar el presente con mayor profundidad.
Imagen o Conxita participa en la mesa de una asamblea de mujeres
Imagen o Conxita participa en la mesa de una asamblea de mujeres
Afirma que «estamos luchando contra el edadismo» y rechaza la idea de que las personas mayores tengan que quedarse a un lado para dejar paso a los demás. Al contrario: «tenemos que trabajar conjuntamente, vosotros (jóvenes) y nosotros (séniors), porque no pueden rompernos». Defiende que la convivencia entre generaciones es fundamental para construir espacios más dialogantes. También confiesa preocuparle la pérdida de memoria histórica y la desinformación que circula entre los más jóvenes, especialmente cuando detecta confusiones sobre el pasado reciente. Mantiene que "falta mucha pedagogía para que no haya repetición" y alerta de que la desconexión con el pasado puede alimentar discursos simplistas o regresivos. Esta falta de referentes le empuja a continuar activa, tanto en proyectos de memoria democrática como en iniciativas comunitarias.

Pese a las dificultades, se muestra optimista. Añade que “todavía tenemos fuerza y ​​tenemos ganas de seguir el camino de la vida”, una afirmación que refleja su convicción de que la implicación social no tiene caducidad. Dice que su generación ha cometido errores, pero también ha abierto caminos: "yo creo que muy mal no lo hemos hecho". Mantiene que su papel es hoy seguir aportando criterio, memoria y capacidad de diálogo en un entorno a menudo marcado por la inmediatez y el ruido.
Para ella, la contribución de los seniors pasa por el compromiso cotidiano: preservar la memoria democrática, acompañar a las luchas actuales y ejercer la ciudadanía con plenitud. Y, sobre todo, demostrar que la edad no es una frontera, sino una etapa. Una etapa desde la que se puede seguir incidiendo en la comunidad y reivindicando que la vejez también es un lugar de voz, de acción y de experiencia.
nom

El despertar político de unos jóvenes que

El primer contacto de Conxita Sánchez Medina con la política clandestina llega cuando descubre a los jóvenes de Bandera Roja, estudiantes y trabajadores que se organizaban bajo el franquismo tardío. Con ella le impresiona su determinación y la capacidad de arriesgarse en un momento en el que la represión era constante. Recuerda que aquellos encuentros, discretos ya menudo improvisados, le revelaron una generación que, según explica, "se jugaba mucho para conseguir derechos y democracia". Aquel ambiente de solidaridad y riesgo compartido marcó su compromiso político y se convirtió en el inicio de una militancia que ya no abandonaría nunca.

El precio de protestar en una dictadura

El 24 de abril de 1974, Conxita Sánchez Medina es detenida por la policía franquista después de una reunión clandestina. Tenía sólo 19 años. Explica que en aquellos días “fueron muy duros” y que lo que más daño le hizo fue ver a sus padres en la comisaría: “Mis padres no sabían si estábamos vivos”. En la Jefatura pasa horas de interrogatorios e intimidaciones que aún hoy recuerda con precisión. Ese episodio, lejos de detenerla, la reafirma en la lucha por la democracia y se convierte en una de las experiencias fundacionales de su compromiso social.
Volver al listado Volver al listado
Next Llobregat

Utilizamos cookies propias y de terceros para finalidades analíticas y técnicas, tratando datos necesarios para la elaboración de perfiles basados en tus hábitos de navegación. Puedes obtener más información y configurar tus preferencias desde 'Configuración de cookies'.

 

Configuración de cookies