Cambio de tono y diminutivos
Por otro lado, también podemos encontrar un mal hábito muy presente en la sociedad, el elderspeak, es decir, hablar de una manera concreta cuando nos dirigimos a las personas mayores. Esto, especialmente se evidencia con el cambio de tono a la hora de conversar, el uso de diminutivos y posesivos como 'viejecito o anciana', o la intención de referirse a todas las personas seniors como, 'nuestros abuelos'.
Según la Guía para una Comunicación Libre de Edatismo, de la Fundación HelpAge International España, "todo el mundo es susceptible de sufrir en algún momento de nuestra vida la discriminación por edad. En este sentido, debemos ser conscientes de que el edadismo afecta a todo el mundo de manera directa. Cierto es que muchas veces, lo hacemos de manera inconsciente, sin la intención o, incluso". edadistas pueden tener consecuencias irreparables, por lo que es necesario aprender a utilizar lenguajes y comportamientos adecuados”.