Un verano bajo vigilancia ante el riesgo de incendios
Las abundantes lluvias de los meses previos al verano han favorecido el crecimiento de la vegetación, pero la llegada repentina de temperaturas extremas vuelve a situar la prevención de incendios entre las principales prioridades de Collserola.
La imagen de los bosques verdes después de un periodo de lluvias abundantes puede transmitir una sensación de tranquilidad. Pero los expertos recuerdan que esta situación también comporta riesgos. La vegetación que ha crecido gracias al agua se convierte, cuando llegan las altas temperaturas y la falta de precipitaciones, en una gran cantidad de combustible disponible para un posible incendio.
Este escenario cobra especial relevancia después de unos meses marcados por registros de calor excepcionales y por la llegada anticipada de episodios propios de pleno verano. La combinación de temperaturas elevadas, humedades bajas y grandes masas forestales continuas obliga a las administraciones a reforzar las medidas preventivas antes de que aparezca el fuego.
En este contexto, la prevención se ha convertido en una de las principales líneas de trabajo del Área Metropolitana de Barcelona y del Consorcio del Parque Natural de la Sierra de Collserola. Durante los últimos años se han impulsado actuaciones de gestión forestal en centenares de hectáreas, con la creación y mantenimiento de franjas de protección, clareos forestales y trabajos destinados a reducir la carga de combustible de los bosques.
Una de las herramientas que ha ganado protagonismo es la silvopastura. Los rebaños de ovejas y cabras contribuyen de manera natural a controlar el sotobosque y a generar espacios abiertos que pueden dificultar la propagación de un gran incendio. Esta práctica, cada vez más presente en Collserola, también ayuda a conservar el mosaico agroforestal y a mantener la biodiversidad del territorio.
La prevención, sin embargo, va mucho más allá de los rebaños. El dispositivo metropolitano incluye el mantenimiento de caminos forestales, puntos de agua para helicópteros, señalización de emergencia, supervisión de líneas eléctricas y vigilancia activa durante los meses de mayor riesgo. El objetivo es reducir al máximo el tiempo de respuesta ante cualquier columna de humo y evitar que un pequeño foco se convierta en un gran incendio forestal.
Al fin y al cabo, la principal lección de los últimos años es que los incendios no se combaten únicamente en verano. El trabajo real comienza meses antes, durante el otoño, el invierno y la primavera, cuando se prepara el territorio para que sea más resiliente ante unas condiciones climáticas cada vez más extremas. En un área metropolitana con millones de personas viviendo alrededor de los espacios naturales, proteger los bosques también es una manera de proteger el territorio y la calidad de vida de la ciudadanía.
500 hectáreas gestionadas para reducir el riesgo de incendio
- Actuaciones forestales en cerca de 500 hectáreas de Collserola
- Más de 1.100 hectáreas gestionadas mediante pastoreo de rebaños
- Mantenimiento de caminos, hidrantes y puntos de agua
- Vigilancia activa durante los meses de máximo riesgo
- Estrategias adaptadas a un contexto de cambio climático y episodios de calor cada vez más intensos
Más información:
https://www.nextllobregat.cat/es/noticia/amb-inicia-en-torrelles-las-franjas-forestales-para-proteger-las-viviendas-ante-los-incendios/infraestructures