Gaudí y el arte de imaginar lo imposible
La elección de Casa Vicens no es casual. El edificio, que se presenta a sí mismo como “la primera casa de Gaudí”, constituye uno de los primeros manifiestos del lenguaje arquitectónico del creador de la Sagrada Família y un espacio donde ya se aprecia una de sus principales obsesiones: convertir la naturaleza en arquitectura.
Ese principio conecta de manera natural con el universo de Kurios. El espectáculo está construido alrededor de un inventor —el Buscador— que habita un mundo mecánico y se atreve a alterar las leyes del tiempo, del espacio y de la dimensión. En su gabinete de maravillas, la aparición de personajes procedentes de otro mundo activa la imaginación, el humor y la poesía hasta transformar la realidad que lo rodea.
La estética steampunk de la producción circense, poblada de máquinas imposibles, engranajes, objetos reinventados y personajes surgidos de una realidad alternativa, permite establecer así un diálogo con la arquitectura de Gaudí. Si en Kurios la mecánica deja de comportarse según las reglas conocidas, en Gaudí la arquitectura abandona la rigidez convencional para convertirse casi en un organismo vivo, directamente inspirado en formas, geometrías y soluciones observadas en la naturaleza. Imaginación, creatividad, innovación y capacidad para alterar los códigos establecidos son algunos de los valores que enlazan ambos mundos.