El salto institucional en el Parlament
El gran salto profesional llegó cuando entró a trabajar en el Parlament de Catalunya, de secretaria durante cinco años, entre 1995 y 1999. Una etapa exigente, intensa y que la hizo crecer. Allí aprendió que en política “no puedes confundirte ni de una coma”, porque una coma puede cambiar el sentido de una ley. Aquel período la marcó profundamente y le confirmó que el servicio público es una responsabilidad que se ejerce con rigor, discreción y respeto.
Pero la política había llegado mucho antes. Junto a su marido, decidió qué proyecto defendía mejor sus valores. Militó en el PSUC, y, posteriormente, en Iniciativa per Catalunya, donde trabajó durante quince años. Sigue adherida al PSUC. Trajo temas de organización, finanzas y causa animalista. Su política, dice, siempre ha sido la política de los pasillos, de la calle, de hablar con todos y escuchar más que imponer. Por eso le duele el ambiente actual, demasiado marcado por la crispación y el espectáculo.