Mitigar la generación de residuos
Otro desafío que la cultura bio ha tenido que enfrentar es el precio más alto de los productos orgánicos, que incorporan costes ambientales y sociales no presentes en la producción convencional. Sin embargo, estos productos tienen precios más estables, con menores picos de inflación. Y de hecho, modelos como la compra local y las cooperativas de consumidores pueden mitigar este problema, ofreciendo precios más accesibles y apoyando a los productores.
Parra también aborda desafíos de sostenibilidad más amplios, como la obsolescencia programada y la cultura de usar y lanzar, que fomentan el consumo excesivo y la generación de residuos. En España, sólo el 43,3% de los residuos se reciclan o reutilizan, cifra que se encuentra por debajo de la media de la Unión Europea -que es del 52%-, y la mayoría termina depositada en vertederos (EAE Business School, 2018). La tasa de reciclaje de envases plásticos cayó al 41,3% en 2020, después de un pico del 51% en 2019 (Statista, 2024). Estos datos subrayan la necesidad de políticas más efectivas y una mayor educación ambiental que fomenten la conciencia de la población.
En este sentido, la directora de BioCultura expresa escepticismo hacia los objetivos de gestión de residuos de la UE, como reciclar el 80% de papel y cartón para 2030 y reducir el desperdicio de alimentos en un 50% para 2050. Sin embargo, a modo de medidas impulsoras del procesamiento de residuos, España ha implementado algunas iniciativas. Por ejemplo, el impuesto sobre envases plásticos para fomentar el reciclaje y programas regionales como los de Ihobe, en el País Vasco, que impulsan el ecodiseño y la economía circular. Estas medidas buscan reducir la generación de residuos y promover la reutilización, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de Biocultura (AMCS Group, 2024).