Si los restaurantes independientes fueron los primeros en detectar y explotar la demanda, la consolidación de la gastronomía argentina en el Baix Llobregat también se explica de la mano de grandes cadenas como Chalito o franquicias como Tío Bigotes, con múltiples restaurantes y locales más allá de la comarca y de la provincia de Barcelona. Para Xavier Lladó, técnico de Turismo del Ayuntamiento de Castelldefels, este fenómeno también responde a factores que van más allá de la demografía: “Platos como las empanadas, el choripán y las milanesas responden a una gastronomía muy práctica, que se adapta al modelo de sociedad y a las formas de consumo actuales, donde todo es rápido y efímero”.
Este boom tampoco ha pasado desapercibido para el resto del sector de la restauración local, aunque desde la hostelería de la comarca se evita interpretarlo como una amenaza. “Toda competencia es enriquecedora y bienvenida, en tanto que obliga a los establecimientos locales a reinventarse y buscar nuevas fórmulas para seguir compitiendo”, sostiene Lladó.
Porque detrás del auge de la gastronomía argentina no solo hay identidad y tradición, sino también un fenómeno que ha dejado de ser un nicho para formar parte indisociable del mapa gastronómico del Baix Llobregat, al tiempo que continúa expandiéndose.