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Amparo Poveda, presidenta del Casal Municipal San Roque de Sant Vicenç dels Horts: “Si me quedo en casa me aburro: siempre necesito estar haciendo algo”


Img Amparo Poveda, presidenta del Casal Municipal San Roque de Sant Vicenç dels Horts: “Si me quedo en casa me aburro: siempre necesito estar haciendo algo”
Jordi Vizuete Valls
19 Enero 2026
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Amparo Poveda nació en Alberic, un pueblo de Valencia. Cuando tenía ocho años su familia emigró a Cataluña en busca de trabajo y estabilidad, un camino compartido por miles de familias de la época. Recuerda perfectamente la llegada: una habitación pequeña en la Rambla, compartida por cuatro personas, donde "dormíamos todas hacinadas en la misma cama y mi padre dormía en el suelo". Dice que esa etapa “fue muy humilde”, pero también la que le fraguó el carácter.

El trabajo llegó muy pronto. A los diez años ya hacía puzles de cartón en una casa, ya los doce entró en la primera fábrica textil. Para poder acceder a ella mintió y dijo que tenía trece años. Cuando lo descubrieron, nadie la riñó; por el contrario, explica que “siempre he sido muy trabajadora y me tenían cariño”. Incluso recuerda que algunas compañeras le guardaban desayuno porque a menudo no lo llevaba.
Su vida laboral fue larga, dura y constante. Pasó por fábricas, cadenas de montaje y hoteles. Explica que "había días que entraba a las seis de la mañana y salía a las doce de la noche", y pese al cansancio, nunca lo consideró un sacrificio, sino una necesidad.

Se casó de joven y se trasladó a Sant Vicenç dels Horts, concretamente al barrio de Sant Roc. La casa donde todavía vive se construyó a mano, paso a paso: "La hicimos mi marido, mi cuñado y yo. No entró nadie más a construirla." De eso habla con orgullo tranquilo, ese orgullo que no necesita ostentar nada.

Ahora, con 77 años, es presidenta del Casal de Gent Gran del barrio, un papel que no buscó, pero que la comunidad le pidió. En ese momento, ella misma respondió que no sabía suficientemente escribir ni gestionar documentos, pero le insistieron. Río cuando explica que "siempre digo que quiero plegar, pero no me dejan".

Cuando habla de la jubilación, no lo hace como final, sino como continuidad. Por ella, mantenerse activa es esencial. "Si me quedo en casa me aburro, siempre necesito estar haciendo algo", comenta con naturalidad.
Amparo a los diez años hacía ya puzzles de cartón en una casa ya los doce entró a trabajar en la primera fábrica textil
“Somos personas adultas”
 
 
La ahora presidenta del Casal Municipal Sant Roc se casó de joven y se trasladó a vivir a Sant Vicenç dels Horts
La conversación toma otra profundidad cuando hablamos del paso del tiempo y la vejez. Para Amparo, envejecer no es ser menos, sino ser diferente. Explica que a menudo se encuentran situaciones en las que el personal médico o administrativo habla con sus hijos en lugar de dirigirse a ella. Lo resume así: “A veces te hablan como si no entendieras nada, como si ya no fueras una persona adulta.” Sin embargo, también destaca momentos positivos, sobre todo en el municipio, donde dice que habitualmente recibe buen trato y ayuda cuando la necesita.

Sobre los jóvenes, rechaza las generalizaciones. Por ella, la educación y el contexto hacen más que la fecha de nacimiento. "No todos son iguales", dice mientras explica que sus nietos la tratan con una gran dulzura y respeto. También asegura que ha encontrado a muchos profesionales jóvenes en hospitales y servicios públicos que le sorprenden por su respeto y sensibilidad.

Cuando mira atrás, no se empuja de nada, pero sí confiesa lo que le hubiera gustado aprender: matemáticas. Disecciona la idea con una frase sencilla: “Leer y escribir ya salgo adelante, pero los números siempre me han costado”. También dice que si pudiera dar un consejo a su yo joven sería que fuera responsable y que tratara bien a la gente, especialmente a las personas mayores.
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Un municipio con un futuro sénior

Sant Vicenç dels Horts es un pueblo de unos 28.595 habitantes, según datos recientes del padrón municipal, repartidos en una superficie de sólo unos 9km². De estos vecinos y vecinas, una fracción significativa es ya “gente mayor”: alrededor de un 17,2% tiene 65 años o más, y el índice de envejecimiento y dependencia del municipio hace prever un aumento progresivo de esta franja de edad.

Sant Vicenç dels Horts, con esta estructura poblacional diversa, pero también una proporción importante de mayores ejemplifica como un municipio pequeño puede ser “pueblo hecho de personas”, donde convivencia intergeneracional y apoyo mutuo encarnan un modelo de comunidad humilde y solidaria independientemente de la edad.
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