El relevo generacional, el mayor desafío
Quizá el desafío más decisivo sea el relevo generacional. La agricultura europea envejece y demasiados jóvenes encuentran dificultades para acceder a la tierra, a la financiación o para desarrollar proyectos empresariales viables. Sin rentabilidad, sin expectativas de progreso y sin reconocimiento social, será imposible asegurar la continuidad de muchas explotaciones. Necesitamos hacer del campo una oportunidad profesional atractiva, vinculada a la innovación, la tecnología y el emprendimiento, y no una actividad condenada a sobrevivir gracias a las ayudas públicas.
Desde el Institut queremos contribuir activamente a esta transformación. Lo hacemos desde nuestra independencia, nuestra vocación de diálogo y nuestra disposición a colaborar con las administraciones, pero también desde la firmeza en la defensa de nuestros principios. Reivindicamos políticas públicas que acompañen, en lugar de sustituir, la iniciativa privada; que faciliten la inversión en vez de obstaculizarla; y que reconozcan el valor económico y social de quienes mantienen productivo nuestro territorio.
Nuestros fundadores no crearon esta institución para preservar inmóvil una realidad heredada, sino para modernizarla. Esa sigue siendo nuestra responsabilidad. No queremos un campo que simplemente sobreviva, sino un sector agroalimentario que prospere, compita, innove y genere oportunidades para las próximas generaciones.
Celebrar 175 años significa renovar ese compromiso. Seguimos creyendo en la propiedad, en la empresa, en la libertad y en el conocimiento como motores del progreso. Y seguimos convencidos de que Cataluña, España y Europa necesitan un sector agroalimentario fuerte, competitivo y abierto al mundo. Defenderlo es nuestra razón de ser y seguirá siendo nuestra tarea en los años que vienen.